
ARCHIVO
28/11/2004
Tiempo de preparación para la Navidad
Ha llegado el Adviento. ¡Qué buen tiempo para remozar el deseo, la añoranza, las ansias sinceras por la venida de Cristo!, ¡por su venida cotidiana a tu alma en la Eucaristía! —«Ecce veniet!» —¡que está al llegar!, nos anima la Iglesia. (San Josemaría, Forja, 548).. 27/11/2001
El Adviento, tiempo de esperanza
San Josemaría decía que cada Navidad "ha de ser para nosotros un nuevo y especial encuentro con Dios, dejando que su luz y su gracia entre hasta el fondo del alma". Presentamos unos textos del fundador del Opus Dei con ocasión del inicio del Adviento, tiempo de preparación para la Navidad. . 23/12/2000
“Se ha hecho Hombre para redimirnos”
Pásmate ante la magnanimidad de Dios: se ha hecho Hombre para redimirnos, para que tú y yo –¡que no valemos nada, reconócelo!– le tratemos con confianza. (Forja, 30). 22/12/2000
“El amor se manifiesta con hechos”
Llégate a Belén, acércate al Niño, báilale, dile tantas cosas encendidas, apriétale contra el corazón... No hablo de niñadas: ¡hablo de amor! Y el amor se manifiesta con hechos: en la intimidad de tu alma, ¡bien le puedes abrazar! (Forja, 345). 21/12/2000
“Hemos de ser humildes”
Tú has de obedecer —o has de mandar— poniendo siempre mucho amor (Forja, 629).. 20/12/2000
“Nuestra tendencia al egoísmo no muere”
No pongas tu “yo” en tu salud, en tu nombre, en tu carrera, en tu ocupación, en cada paso que das... ¡Qué cosa tan molesta! Parece que te has olvidado de que “tú” no tienes nada, todo es de El. Cuando a lo largo del día te sientas –quizá sin motivo– humillado; cuando pienses que tu criterio debería prevalecer; cuando percibas que en cada instante borbota tu “yo”, lo tuyo, lo tuyo, lo tuyo..., convéncete de que estás matando el tiempo, y de que estás necesitando que “maten” tu egoísmo. (Forja, 1050). 19/12/2000
“Sin Él no podemos nada”
Cuando sientas el orgullo que hierve dentro de ti –¡la soberbia!–, que te hace considerarte como un superhombre, ha llegado el momento de exclamar: ¡no! Y así, saborearás la alegría del buen hijo de Dios, que pasa por la tierra con errores, pero haciendo el bien. (Forja, 1054). 18/12/2000
“No me sueltes, no me dejes”
Hagamos presente a Jesús que somos niños. Y los niños, los niños chiquitines y sencillos, ¡cuánto sufren para subir un escalón! Están allí, al parecer, perdiendo el tiempo. Por fin, han subido. Ahora, otro escalón. Con las manos y los pies, y con el impulso de todo el cuerpo, logran un nuevo triunfo: otro escalón. Y vuelta a empezar. ¡Qué esfuerzos! Ya faltan pocos..., pero, entonces, un traspiés... y ¡hala!... abajo. Lleno de golpes, inundado de lágrimas, el pobre niño comienza, recomienza el ascenso. Así, nosotros, Jesús, cuando estamos solos. Cógenos Tú en tus brazos amables, como un Amigo grande y bueno del niño sencillo; no nos dejes hasta que estemos arriba; y entonces –¡oh, entonces!–, sabremos corresponder a tu Amor Misericordioso, con audacias infantiles, diciéndote, dulce Señor, que, fuera de María y de José, no ha habido ni habrá mortal –eso que los ha habido muy locos– que te quiera como te quiero yo. (Forja, 346). 17/12/2000
"¡Déjale que te exija!"
Dios nos quiere infinitamente más de lo que tú mismo te quieres... ¡Déjale, pues, que te exija! (Forja, 813). 16/12/2000
“Somos cristianos corrientes, llevamos una vida ordinaria”
Dios no te arranca de tu ambiente, no te remueve del mundo, ni de tu estado, ni de tus ambiciones humanas nobles, ni de tu trabajo profesional... pero, ahí, ¡te quiere santo! (Forja, 362). DESTACAMOS
SAN JOSEMARÍA
ENLACES
19/05/2013
